Hoy se sufre; mañana se goza. Así es la vida: cambiante, trepidante, impredecible. A veces avara; otras, generosa. Puede dar fe el futbolista ecuatoriano Dixon Arroyo, quien en un veloz abrir y cerrar de ojos pasó de ser descartado por Emelec a compartir equipo con el argentino Lionel Messi, el mejor jugador del mundo.

Nunca se imaginó este gran presente el centrocampista, que peregrinó por varios equipos de su país antes de encontrar, quizás, su lugar en el mundo en Inter Miami CF, el club de la Major League Soccer (MLS) que lo contrató en abril de 2023.

Dixon Jair Arroyo Espinoza nació en Guayaquil hace 31 años y desarrolló su amor por el fútbol en el semillero de Barcelona, equipo que en 2010 lo traspasó a Deportivo Quito. Allí hizo su debut en la Primera División, en una derrota ante Manta Fútbol Club.

Emelec rescindió en marzo el contrato de Arroyo, que reclamaba el dinero que el club le adeudaba.

Fue Liga de Loja el conjunto en el que el futbolista alcanzó su mejor rendimiento desde 2012 hasta 2015, año en el que Independiente del Valle se hizo de sus servicios para reforzar al equipo de cara a la Copa Libertadores.

En 2018 Emelec apareció en su carrera. En el cuadro eléctrico fue titular indiscutible y sus actuaciones llevaron al seleccionador ecuatoriano, el argentino Gustavo Alfaro, a convocarlo al representativo nacional tres años después.

Tras quedar marginado de la selección que disputó el año pasado el Mundial de Qatar, su mala racha continuó en Emelec, cuando se plantó ante sus directivos en reclamo de una deuda que el club mantenía con él y dejó de asistir a los entrenamientos.

En marzo, la institución guayaquileña decidió primero apartarlo del plantel y posteriormente rescindir su contrato.

El ecuatoriano es una pieza clave en «Las Garzas» y un buen socio para Messi.

Arroyo aceptó la propuesta de la MLS y se unió a las filas de “Las Garzas” sin imaginar que, meses después, los dueños de la franquicia revolucionarían el fútbol de Estados Unidos con los fichajes de Messi y de los españoles Sergio Busquets y Jordi Alba.

Arroyo se ha ganado el respeto de sus compañeros y del argentino Gerardo Martino, técnico de Inter Miami CF, y en base a su buen rendimiento algunos comentaristas del torneo lo elogian y dicen que es “la aduana del centro del campo” del equipo de camiseta rosada.

Él aporta equilibrio y músculo a un colectivo de neto corte ofensivo, disfruta junto a Messi y, sin mencionar a los directivos de Emelec, comparte en las redes sociales un posteo de un hincha que alude a su caso y reflexiona sobre las asombrosas vueltas que da la vida.

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